Eduardo Zurita Rosales / Deportista y miembro de “Circuito Carreras Populares Ciudad Real”

Por deporte popular se entiende la práctica de ejercicio físico con escasa o nula reglamentación y con carácter no competitivo, que mejora la condición física de quien lo practica. Es el deporte que practica una inmensa mayoría de la población en sus diferentes modalidades. Y aquellos que no hacen deporte deberían empezar a practicarlo por salud, por bienestar y por otro sinfín de razones. Ahora más que nunca.

El deporte popular ha venido a ocupar (en los últimos 10 años) un nicho que estaba vacío (o poco explotado) dentro del deporte: “deporte para todos”. Entendido como estilo de vida saludable, sin pretensiones, como parte de nuestro ocio, el deporte popular sirve como vehículo sociabilizador. Deporte en el más amplio sentido de la palabra, junto con los valores que trasmite y que no citaré ya que todos somos conocedores de los mismos.

En la actualidad vivimos un boom del deporte popular debido a la facilidad para practicarlo, sobre todo al aire libre. Al tratarse de un deporte no competitivo, no está sujeto a las federaciones deportivas, aunque sí, en muchos casos, a instituciones públicas (ayuntamientos en su mayoría) o a entidades privadas o clubes deportivos que lo promocionan y lo organizan (a través de campeonatos locales de diferentes modalidades deportivas, circuitos de carreras populares, etc.).

Rubén Acosta Hernández nos indica, en su libro Dirección, Gestión y Administración de las Organizaciones Deportivas, que “los individuos requieren tres condiciones esenciales para practicar y tomar parte en competiciones deportivas hoy en día: facilidades materiales (oportunidades e información), apoyo organizativo (planificación y programación) y un ambiente profesional (administración eficaz y clara)”.

En base a estas cuestiones resulta evidente que, ahora más que nunca, invertir en deporte es estratégico para instituciones, empresas privadas y clubes. Qué mejor momento para que las instituciones públicas continúen dotando a la ciudadanía de instalaciones deportivas, limpias y cuidadas, en las cuales se puedan practicar todo tipo de deportes, así como que, en la medida de sus recursos, diseñen una planificación variada de actividades para todos los grupos de edad. Y en aquellos casos a los que no puedan llegar, que presten apoyo a las entidades privadas y clubes en la programación de dichas actividades.

La Ley 5/2015, de 26 de marzo, de la Actividad Física y el Deporte de Castilla-La Mancha sienta los principios generales de la actividad física y el deporte y las líneas de actuación de los poderes públicos de la comunidad autónoma.

Reconoce el deporte popular en su Artículo 13 al recoger el Régimen de las competiciones deportivas populares. Por otra parte, en ella establece la autorización para la constitución de federaciones deportivas de Castilla-La Mancha y la determinación de las condiciones por las cuales estas entidades podrán ejercer funciones públicas de carácter administrativo. Siendo las federaciones deportivas de Castilla-La Mancha entidades privadas, de utilidad pública y sin ánimo de lucro, que poseen personalidad jurídica propia y plena capacidad de obrar y cuyo ámbito de actuación se extiende al territorio de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha.

Pienso que estas federaciones deben apoyar denodadamente el deporte popular en todas sus expresiones, como entidades de utilidad pública sin ánimo de lucro que son. En su mayoría no han sabido ver la eclosión del deporte popular, llegando tarde a su gestión, por lo que entiendo que debieran ser sensibles a las propuestas que se les hacen llegar, apoyando las mismas y creando sinergias con los organizadores, y no viendo la irrupción de éstos como una injerencia en sus competencias. Deben entender que no todo el deporte tiene que estar regulado bajo su paraguas, pero no por eso deben poner trabas a su desarrollo con denuncias a clubes por organizar campeonatos entre clubes a nivel particular e intentar regular el deporte-ocio poniendo tasas. Es como querer poner puertas al campo, salvo que el único fin sea el recaudatorio a través de los pagos por licencias. Estoy convencido que con verdadera disposición al entendimiento y poniendo por encima de todo al deporte se podrían llevar a cabo gran cantidad de actuaciones en donde los ciudadanos serían los grandes beneficiados.

Otra cuestión que creo que no debe pasar desapercibida es que antes de iniciarnos en la práctica del deporte, en general, deberíamos realizarnos un reconocimiento cardiológico con historia clínica y examen físico, así como diferentes pruebas según la pretensión o asiduidad con la que vayamos a practicarlo: sería recomendable hacerse un electrocardiograma, una ecocardiografía y una ergometría (prueba de esfuerzo) o una prueba de esfuerzo con consumo de oxígeno si nuestro entrenamiento estará más orientado al rendimiento deportivo.

Muchas pruebas deportivas empiezan a aconsejar o a requerir la presentación de un certificado médico con prueba de esfuerzo.

El deporte popular está aquí y ha llegado para quedarse. La sociedad ha entendido que la práctica deportiva es un componente fundamental para su salud y, por tanto, todos tenemos que apoyarla y fomentarla, ahora más que nunca.