Ciudadrealeño de pro, hijo y hermano de militares, el coronel de Infantería y diplomado en Estado Mayor Juan Manuel del Hierro Rodrigo, subdelegado de Defensa en Ciudad Real, se siente un privilegiado por el servicio prestado en unidades tan especiales como la Brigada Paracaidista, en la Legión como jefe de Operaciones, profesor de la Academia de Toledo, jefe de Protocolo de la Guardia Real, jefe del I Batallón de la UME, en el Estado Mayor…; y a nivel internacional, en el Mando Aliado de la OTAN en Virginia (EE. UU.), y en cuatro misiones internacionales. En 2029 pasará a retiro después de 45 años de una brillante carrera militar.
“Me siento afortunado de haber servido en unidades muy especiales por los distintos aprendizajes”
Pregunta.- En octubre de 2017 asumió el cargo de subdelegado de Defensa y este año se ha renovado dicho nombramiento hasta 2029, ¿qué balance hace de estos casi 10 años?
Respuesta.- Desde la humildad, el balance es muy positivo, por el conocimiento, la cercanía y la estrecha colaboración surgida con el tejido social de Ciudad Real, sobre todo de sus instituciones. Nunca estuve destinado en mi tierra y he estado ausente casi 30 años, pero me enorgullece comprobar el cariño hacia las Fuerzas Armadas (FAS).
Por mi condición de manchego y ciudadrealeño, además de subdelegado de Defensa, se ha llevado a cabo un trabajo ingente en la difusión de la llamada ‘cultura de defensa’, estrechando lazos con la UCLM, especialmente con la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales; con colegios profesionales, asociaciones o hermandades, etc. Hemos hecho un gran esfuerzo en tareas de reclutamiento en centros educativos y facultades, y se ha intensificado la difusión de la labor de las FAS en el muy complejo contexto internacional actual.
Se han celebrado no pocas juras de bandera en la provincia en colaboración con el Batallón de Helicópteros de Almagro, el Ala 14 de Albacete, la Agrupación de Tropas del Ejército del Aire y del espacio de Getafe y con la Agrupación de Tropas de Infantería de Marina. Los ejércitos de Tierra y Aire y el Espacio, y la Armada han desfilado por nuestra provincia. No creo que haya ocurrido igual en otros territorios. He recorrido la mayoría de los pueblos de la provincia y conocido a sus alcaldes. Tenemos que sentirnos orgullosos de la gente laboriosa y entregada, defensora de sus tradiciones y cultura, y en cómo quieren a sus militares.
En definitiva, he procurado sacar la Subdelegación al exterior de su emplazamiento en la calle de Toledo. Pero aún queda mucho por hacer. La provincia es grande en extensión y población.
P.- En 2029 pasará a retiro después de 45 años de brillante carrera militar, ¿qué valoración hace?
R.- Me siento afortunado de haber servido en unidades muy especiales. De cada una de ellas me llevo un aprendizaje distinto. Mis inicios fueron en el regimiento de la Reina en Cerro Muriano, Córdoba. Entonces los soldados eran de reemplazo. Creo que el servicio militar, entonces, ayudó a muchos jóvenes a conocer otra forma de vida, había algunos que apenas sabían leer y escribir. Luego pasé a la Brigada Paracaidista, una unidad profesional de excelente disciplina y preparación para el combate. Después la legión, donde se vive la milicia de manera muy particular y con intensísima entrega al servicio a España. Mi paso por la Guardia Real, unidad militar cerca de SM el Rey, primer soldado de España, fue un privilegio y honor. Y qué decir de la UME. Mandar un batallón con 600 hombres y mujeres es muy exigente, pero a la vez muy gratificante. Mi destino en la OTAN en Estados Unidos me permitió conocer de cerca el trabajo multinacional en un cuartel general muy sofisticado.
De las misiones internacionales, cuatro en total a lo largo de mi carrera, tengo que decir que han sido para mí una escuela de profesionalidad, pero al mismo tiempo de humanidad. Los soldados españoles derrochan generosidad y arriesgan sus vidas por ayudar a los demás. De Bosnia me llevé la idea de que las guerras civiles son un horror. La prueba del buen hacer es que en Mostar hay una plaza que lleva el nombre de Plaza de España. De Iraq me llevé una muy mala impresión por las consecuencias de extremismos y fanatismos religiosos. En el Congo llegué a comprender el fenómeno de la emigración y el abuso de las potencias en la explotación de las riquezas minerales.
Después de lo vivido, me identifico con el filósofo Ortega y Gasset que decía que “el enorme esfuerzo que es la guerra sólo puede evitarse si se entiende por paz un esfuerzo todavía mayor que requiere la intervención del genio de todos”.
He decidido dejar de mi puño y letra mis experiencias en las zonas de operaciones gracias al cuaderno de bitácora que me ha acompañado.

P.- ¿Qué contingente tiene Defensa en la provincia?
R.- Son diferentes unidades además de la Subdelegación. Se identifica la Base de Almagro con los helicópteros, pero en realidad, la base llamada ‘Coronel Sánchez Bilbao’ aloja diferentes unidades muy distintas entre sí y con cometidos diferentes, aunque todos en apoyo al buen funcionamiento del batallón de helicópteros. Son el Batallón de Helicópteros de Ataque (BHELA I), la USAC (Unidad de Servicios de Acuartelamiento) que es responsable de la logística del recinto; un destacamento de la ACAVIET (Academia de Aviación del Ejército de Tierra) que se dedica a la enseñanza y el adiestramiento de pilotos con un simulador muy sofisticado; un Centro de Comunicaciones; un destacamento de logística; un Centro de mantenimiento de helicópteros y un núcleo de Prevención de Riesgos Laborales. Además, en Viso del Marqués está el Museo y archivo de la Armada en el palacio del marqués de Santa Cruz, una joya renacentista.
El personal civil laboral y funcionario de esas unidades es gestionado desde la Subdelegación.
P.- ¿Qué impresión le merece la crisis de Ceuta?
R.- Creo que es una situación que se va a resolver tarde o temprano. Para ello, tengo plena y absoluta confianza en las instituciones y en el poder del Estado para dar la mejor solución. Sin embargo, no es competencia de la Subdelegación de Defensa de Ciudad Real emitir una opinión al respecto.
P.- Como subdelegado, ¿ha cumplido los fines de acercar el trabajo de Defensa a la sociedad?
R.- Estoy más que satisfecho. En el tiempo que me queda intentaré establecer colaboración con otras facultades como Químicas (a nivel de investigación en emergencias y para informar de salidas profesionales como ingenieros militares) y me propongo hacer una investigación sobre las unidades militares en la provincia a lo largo de la historia. Conocemos las existentes desde la invasión napoleónica, pero creo que no hay estudios anteriores.
P.- ¿La cultura de las FAS y sus oportunidades profesionales están calando entre los jóvenes?
R.- En comparación con el pasado, ahora hay jóvenes que ven el ejército como un paso intermedio para futuras salidas profesionales. El militar profesional está muy valorado, interioriza hábitos como el compromiso, la puntualidad, el cumplimiento de las tareas o la responsabilidad. Hay empresas como Amazon y otras relacionadas con la defensa que contratan a militares de todos los empleos, no sólo oficiales o suboficiales, también de tropa.
P.- Hijo y hermano de militares, ¿qué valores le inculcó su padre que le han servido para la vida?
R.- Al contrario de lo que pueda parecer, en mi casa, una familia de 7 miembros, vivíamos un ambiente muy normal, nada cuartelero. Lo que sí observábamos era el orden, la distribución de tareas y madrugar. Mi padre fue un buen militar, esposo, padre y cristiano. Nos insistía en que había que estudiar, en el compromiso y nos inculcó valores cristianos. Dicen la Reales ordenanzas de las FAS que “la orden más terminante de un jefe es el ejemplo”, mi padre no fue un jefe sino un ejemplo. Es una satisfacción haberle de alguna manera relevado en el cargo. Cuando le dije que quería ser militar, me dijo que era una profesión muy bonita pero llena de sacrificios. En efecto, mi familia y yo hemos pasado por 9 mudanzas con el consiguiente desarraigo familiar y de amistades de mis hijos y mi mujer, y largas ausencias mías. Hemos vivido en cuatro CC.AA. diferentes y en el extranjero. Mi mujer y mis 4 hijos han llevado la mayor carga.
P.- ¿Qué ha llevado por bandera de Ciudad Real?
R.- Te contaré una anécdota. Durante la guerra en Bosnia en 1993, coincidimos varios ciudadrealeños en el destacamento de Jablaniça, decidí “tirarme a la piscina” y me comprometí a hacer gachas y migas. Pedí a mi padre que me enviara por la estafeta los elementos necesarios. Todos estaban deseando el momento de probarlas menos yo, porque no sabía hacer ni lo uno ni lo otro. Y sigo sin saber. Pero hubo migas y gachas gracias a un cabo primero legionario de Manzanares muy buen cocinero y que me sacó del apuro. Así era cuando nos identificábamos los ciudadrealeños, unión y apoyo en todo lo que fuese necesario.
Texto y fotos: Oliva Carretero Ruiz

