Con sus canales que surcan el centro histórico como venas de agua, en la vecina Portugal, Aveiro reafirma su apodo de “Venecia portuguesa” sin perder su identidad propia. A tan solo una hora en coche o tren desde Oporto, la ciudad combina tradición marinera, arquitectura modernista y una apacible vida cultural que conquista a quienes la visitan.


Desde primera hora, los moliceiros -las elegantes embarcaciones de fondo plano decoradas con coloridos frescos- parten del Muelle do Ribeiro para recorrer la Ría. Los turistas descubren puentes centenarios, almacenes reconvertidos y fachadas de azulejos que rememoran la actividad pesquera de los siglos XIX y XX.


Si bien es cierto, referirse a Aveiro como la “Venecia de Portugal” le hace un flaco favor a la ciudad, ya que eleva altamente las expectativas de los turistas y pasa por alto el autentico encanto de la ciudad. Más bien, Aveiro debería describirse como una ciudad portuguesa tradicional y con carácter. La Ría de Aveiro, esa laguna que permitió prosperar a Aveiro y casi supuso la destrucción de la ciudad, es hoy un refugio para la vida silvestre que permite disfrutar de tranquilas caminatas y relajantes paseos en barco.
Más allá del agua, el casco urbano exhibe un rico patrimonio modernista. En calles como la Rua João Mendonça y la Rua B. Magalhães, mansiones burguesas con vitrales, molduras florales y cerámicas policromadas acogen hoy museos, galerías y la Oficina de Turismo. La Casa do Major Pessoa, rehabilitada en 2019, fusiona exposiciones de arte contemporáneo con visitas guiadas sobre la evolución arquitectónica de la ciudad.


El Mercado do Peixe se convierte en punto de encuentro para degustar la pesca del día y, junto a sus puestos, cafeterías y pastelerías ofrecen los famosos ovos moles, delicados bocados de yema y azúcar en finas obleas.


Aveiro combina un ritmo sosegado con una rica oferta patrimonial y natural. Entre un paseo en moliceiro y un atardecer reflejado en sus canales, la pequeña ciudad ribereña se revela como un destino imprescindible para quienes buscan autenticidad y serenidad en la costa norte de Portugal.

Costa Nova y São Jacinto: naturaleza cercana

A menos de 10 km del centro, Costa Nova es una de las playas más fotografiadas de Portugal gracias a sus icónicos palheiros: antiguas casetas de pesca reconvertidas en viviendas de veraneo, con fachadas de rayas verticales en vivos colores que crean un ambiente de postal junto al mar. La playa de arena fina se extiende a lo largo de la costa atlántica y ofrece condiciones ideales para surf, bodyboard y paddle-surf. Un moderno carril bici/ecovía conecta Costa Nova con Praia da Barra y Praia da Vagueira, permitiendo recorrer la costa en bicicleta o caminando, disfrutando de dunas y pinares que se alternan entre el mar y la ría. São Jacinto por su parte está ubicado en la margen norte de la Ría de Aveiro. El área de São Jacinto combina playa, dunas y humedales en la Reserva Natural das Dunas de São Jacinto, un espacio protegido que alberga bosques de pinos, lagunas y una variada avifauna. Costa Nova y São Jacinto ofrecen -a pocos minutos de Aveiro- dos caras del litoral portugués: el colorido estampado de las palheiros frente al encanto salvaje de las dunas y el bosque de São Jacinto. Un plan completo para combinar playa, gastronomía y naturaleza en una sola escapada.