Vocación familiar por la medicina que tras más de un siglo se ha mantenido de generación en generación hasta nuestros días

El origen de la actividad médica de la familia Mazuecos, tan arraigada en la comarca manchega, y que se ha transmitido de generación en generación hasta nuestros días, hay que situarla a comienzos del siglo XX en la persona de Rafael Mazuecos Pérez-Pastor, nacido en Alcázar de San Juan en el 10 de septiembre de 1893.

Inició sus estudios en Madrid, compaginando los mismos con ciertos trabajos para costearse sus gastos, así con mucho esfuerzo y sacrificio, como oficial de barbero o ejerciendo de sacamuelas, consiguió ir superando sus estudios e iniciar una actividad laboral como practicante en Andalucía. Posteriormente, siguió con sus estudios de medicina en la ciudad de Cádiz hasta doctorarse en Medicina y Cirugía.

Su influencia en la región andaluza fue tal que fundó la primera revista de enfermería “El Practicante gaditano” desde la que intervino para combatir las discrepancias que en la época existían entre los profesionales practicantes adscritos a diferentes federaciones sanitarias. Además, fue también el fundador del Colegio de Practicantes de Andalucía, con sede en Sevilla.

En la segunda década de los años veinte (justo hace un siglo) vuelve a Alcázar de San Juan y posteriormente estableció una clínica y que, desde sus inicios, se caracterizó por la ayuda que realizó sobre todo con los más necesitados. Así, en la clínica figuraba una placa que resumía con total perfección la filosofía deontológica de Rafael Mazuecos: “Fundación Mazuecos. A la memoria de mis padres José Mazuecos Ropero y Margarita Pérez-Pastor Gallardo. Consulta médica para los pobres”.

Izq.: Retrato de un jovencísimo Rafael Mazuecos. Dcha.: Don Rafael Mazuecos y sus colaboradores.

Desde el principio, la clínica se fue convirtiendo en un auténtico hospital donde se recibía a gente de toda la comarca y donde empezaron trabajando Rafael y su esposa, Aurora Lefort Agudo, para posteriormente añadirse al elenco médico sus hijos, ya convertidos en médicos y cirujanos, y con los servicios de las Monjas Dominicas que ejercían como enfermeras.

Así, a mediados del siglo XX la clínica, establecida en la Calle Cervantes de la localidad alcazareña dirigida por Rafael tenía como colaboradores al Doctor Lizcano, al anestesista Antonino Román y al practicante Miguel Camacho; junto con sus hijos el cirujano ginecólogo Rafael Mazuecos Lefort y su hijo menor el cirujano Jaime Mazuecos Lefort, y su yerno el traumatólogo Luís Labadía. Desde el inicio de su actividad la clínica se convirtió en un centro pionero en servicios de cirugía, rayos X, transfusiones de sangre, gabinete odontológico y laboratorio médico.

El mismo Don Rafael Mazuecos colaboró en el año 1935 en la fundación y mantenimiento de la Casa de Socorro local, colaborando con la desdeñable cantidad para la época de mil cuatrocientas sesenta y siete pesetas con setenta y cinco.

Desde el inicio distintas ubicaciones han sido el marco del buen quehacer médico de Rafael Mazuecos y, posteriormente, las nuevas generaciones: la calle Ancha (posteriormente Calle General Alcañiz) y calle Cervantes (actualmente calle Doctor Mazuecos).

Además, Rafael Mazuecos demostró siempre su pasión por nuestra tierra, La Mancha, y gracias a su labor investigadora publicó (a partir de 1951) una serie de fascículos bajo el título “Hombres, lugares y cosas de La Mancha. Apuntes para un estudio médico-topográfico de la comarca”, una obra recogida en 58 libros de pequeño formato donde se recoge la cultura tradicional de nuestra región recogiendo su historia, su cultura tradicional y sus arraigadas costumbres.

Izq.: la Fundación Mazuecos en la Calle de General Alcañiz de Alcázar de San Juan. Centro: exposición “Rafael Mazuecos y su obra: Hombres, lugares y cosas de La Mancha” que se celebró el pasado mes de abril en la Casa de Cultura de Alcázar de San Juan. Dcha.: tarjeta publicitaria de la Fundación Mazuecos. 

La vocación familiar por la medicina se ha mantenido a lo largo de las siguientes generaciones y actualmente uno de los nietos de Don Rafael ejerce la medicina en Valencia (el ginecólogo José Luís Mazuecos Labadía) y en Alcázar de San Juan la Clínica Mazuecos con otro de los nietos, José Mazuecos Durá, desarrollando la actividad médica en la especialidad odontológica; de sus bisnietos tenemos un médico en Italia y otros dos bisnietos que son médicos en Madrid y Sevilla (como especialistas en cardiología).

Después de un siglo de historia médica no hay duda de que el avance de la ciencia y la tecnología en el ámbito de la salud ha propiciado la evolución en los tratamientos de una manera vertiginosa, lo curioso es destacar como la vocación familiar se ha mantenido a lo largo de todo un siglo en las generaciones que siguieron al impulsor de esta saga médica Don Rafael Mazuecos.

Como cierre de este artículo que mejor que rememorar las palabras de precursor de la saga médica de los Mazuecos: “…nunca hay que jubilarse, hay que mantenerse activo. Le tengo mucho apego a la madrugada, es una buena cosa que aprendí de mis padres, la de madrugar siempre y no trasnochar nunca”.

Texto: Ángel Martín-Fontecha Guijarro
Fotos: Clínica Mazuecos/Ayto. Alcázar de San Juan