
José Antonio Rodríguez / Departamento técnico de Elpidio S. L.
En los últimos años con la idea de ahorrar energía, hemos construido auténticos bunkers. Sin darnos cuenta que con nosotros también se ha encerrado el enemigo invisible, la contaminación interior.
Los que tenemos algunos años, todavía recordamos aquel anuncio, de un billete de 100 pesetas escapando por la rendija de una ventana, para lo cual el anunciante nos hacía ver que para evitar este derroche debíamos colocar su cinta en el perímetro de la misma.
Pues bien, esta idea la hemos perfeccionado tanto, que ahora nos hemos aislado en exceso, dejando que la falta de ventilación sea un gran problema de salud (falta de descanso, falta de atención, alergias, dolores de cabeza, incluso enfermedades graves). En la vivienda los malos olores, nos están indicando que estamos en un ambiente cargado, no sirve de nada ir a comprar ambientadores, el problema sólo se resuelve con un buen caudal de ventilación.
¿Cuál es el caudal de aire necesario para diluir los contaminantes del interior? Lo que establece el código técnico de edificación (CTE), es un caudal de entre 4 y 8 litros por segundo y persona, que equivale al soplido de apagar una vela de cumpleaños. Un edificio construido anterior al CTE, se ventila por efecto de entrada de aire por rendijas y salidas por los shunt o ventilación a patio, con esta fórmula dependemos de muchos factores (viento dominante, temperatura, etc.). La ventilación de una vivienda no puede depender del viento, de la geometría del edificio, de las aperturas de unas ventanas con respecto a otras.

¿Cómo saber si dispongo de ventilación suficiente? Un valor por encima de 800 ppm de CO2, ya nos indica la existencia de un problema de ventilación, en contra uno de 420 ppm en el aire nos indica que este aire aún no ha sido respirado.
Una habitación pequeña con una persona en estado de reposo con puerta y ventana cerrada, alcanza tras un corto espacio de tiempo unas 2400 ppm, este es un gran problema que hay que ponerle solución.
En edificios en altura la instalación de un sistema de ventilación controlada de extracción en cubierta usando el shunt de ventilación existente (la habitual rejilla de baños y cocinas) y añadiendo un control de regulación del caudal en función de la humedad puede solucionar el problema, siempre que al mismo tiempo se habiliten puntos de entrada de aire.
Otra solución puede ser la instalación de una ventilación mecánica controlada centralizada con recuperación de calor, que introduzca el aire en las zonas ocupadas mediante conducto y rejillas (ver gráfico adjunto). El aire de extracción se tomaría de las viviendas a través de las rejillas de los cuartos húmedos (cocina, cuartos de baño). En el recuperador de calor se cruzan los flujos, el aire introducido es filtrado previamente siempre, y es atemperado tanto en invierno como en verano; con este método la ventilación de la vivienda está garantizada, incluso con cerramientos estancos además se evita la entrada de insectos, ruidos, etc. y se mantiene un correcto nivel de CO2. Se trata de ventilar de forma constante, y de que ese aire tratado, bien calentado o enfriado, en parte se recupere la energía.
El sistema en base es autónomo. Recupera tanto en invierno como en verano, independientemente del sistema que dispongamos para calentar o enfriar.
En definitiva, ahorramos manteniendo un nivel de confort saludable, acabando con el enemigo invisible.

