Treinta minutos diarios en bicicleta son suficientes para mantener el corazón en buen estado. Además, pedalear es perfecto contra el estrés, fortalece las articulaciones, baja la tensión, evita la diabetes… Con la bicicleta se puede ir al trabajo pero también recorrer el planeta entero. Es una solución sostenible a muchos problemas de movilidad en nuestras ciudades. Se mire por donde se mire, montar en ella todo son ventajas. Veamos el mundo sobre dos ruedas.

Para el campo, para la carretera, para la ciudad, para el trabajo, para el reparto a domicilio, para ir despacio, para ir deprisa, sencilla, con marchas, eléctrica, estática ¿por qué no?, estilo clásico, Freestyle, solo, con amigos, con el club, en familia… Las bicicletas son para todo el mundo y durante todo el año, no solo en verano, como diría nuestro insigne dramaturgo, escritor y actor Fernando Fernán Gómez. Más de uno se ha recorrido el planeta con una bicicleta, en el recuerdo reciente está nuestro vecino herenciano Elías García-Escribano, con su bicicleta Penélope, llevando el Carnaval de Herencia por todo el mundo (hay un documental, ‘El viaje de Elías’), o los avezados ciclistas que salieron de Córdoba (Argentina) a finales de abril para llegar al Mundial de Fútbol de Qatar en septiembre.

Causas y motivos para coger una bicicleta pueden contarse por millones, tantos como las personas que se suben cada mañana a las dos ruedas. Ahora se ha sumado un motivo más, el alza desorbitada de los carburantes. Este hecho ha provocado que algunos gobiernos de la Unión Europea recomienden de forma indirecta el uso de la bicicleta, entre otros vehículos sin motor, para desplazamientos rutinarios. La propia Naciones Unidas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, aboga por espacios verdes y una movilidad sostenible en las ciudades, siendo la bicicleta el elemento protagonista de este cambio en el transporte urbano. Ámsterdam, Copenhague y algunas ciudades alemanas tienen una movilidad verde históricamente. Sin embargo, otros países y ciudades no acabamos de incorporar en nuestra estructura urbana el mundo de las dos ruedas.

Si las causas de montar en bici son aparentemente menos conocidas o difusas, las ventajas del uso de la bicicleta sí son reconocibles. Entre los beneficios colectivos en una ciudad o municipio están la mejora de la calidad del aire, la nula emisión de ruidos, la menor ocupación de suelo para desplazarse y aparcar, el menor deterioro de la red vial, mayor fluidez de tráfico, ahorro de tiempo y dinero, posible desaparición de un segundo vehículo en los hogares… Al ahorro económico se suma, para el individuo, ventajas de salud y bienestar, comenzando por la sensación de libertad, autonomía, ejercicio físico, salud y bienestar de cuerpo y mente. Los expertos los detallan así: reduce la hipertensión, evita la aparición de diabetes, reduce el riesgo cardiovascular, aumenta el colesterol ‘bueno’, fortalece la musculatura, idóneo para evitar varices, adelgaza y no castiga las articulaciones además de ser fiel aliada contra el estrés, la ansiedad y la depresión. Otros estudios apuntan que dos trayectos diarios de 15 minutos son suficientes para disfrutar de un corazón sano.

La bicicleta se adapta a todas las edades y a todas las condiciones. No hace tantos años en nuestro país, el regalo estrella de las comuniones y los cumpleaños de los 6, 7 u 8 años era la bicicleta. Los niños se afanaban en adornar los radios de las ruedas, las niñas en tener una cesta y ponerle un timbre; los menos adelantados, con ruedines, apuraban a sus padres para que se los quitaran, teniendo éstos que agarrarles del sillín, empujarles hasta ir completamente solos, confiando en que no se cayeran. Y si se caían, heridas de guerra, se decía.

La bicicleta tiene cabida en la ciudad.- El uso de la bicicleta no es exclusivo de unas determinadas ciudades europeas y puede convivir con el peatón y el coche privado. Según cuentan algunos expertos, si existen calles en el entramado urbano, se puede crear una estructura para este medio de transporte. Todo es cuestión de voluntad, de voluntades, por parte de las autoridades competentes. En este sentido, en el año 2002, la Comisión Europea publicó el informe ‘En bici, hacia las ciudades sin malos humos’, en el que se pone de manifiesto las medidas y actuaciones tendentes a la convivencia de la bici con otros medios de transporte. En su prólogo, la comisaria responsable de Medio Ambiente, Margot Wallström, advertía de que el peor enemigo de la bicicleta en zonas urbanas no son los coches “sino los prejuicios en contra de que la bici sea un medio de transporte habitual”. Veinte años más tarde, seguimos con el dilema de si coche o bici (han aparecido otros vehículos como patinetes), aunque en el objetivo de todos está la reducción de gases de efecto invernadero y el control de la calidad del aire.

Ahora, desde la Unión Europea, se favorecen los proyectos de movilidad sostenible, como carriles bici, zona de bajas emisiones, transporte público… La pandemia, la guerra de Ucrania, el aumento de los costes de producción o de las materias primas y la subida del IPC se ha sumado al carro de la conciencia verde europea, acelerando un proceso que no tiene vuelta atrás. En definitiva, si las entidades locales o los ayuntamientos tienen conciencia verde y trabajan para ello, recibirán apoyo económico, si no, complicado.

Consultados algunos aficionados y conocedores de este mundo en Ciudad Real, opinan que nuestra ciudad es ideal para desplazarse en bici, “su orografía es totalmente llana, no tiene cuestas ni excesivo tráfico”, aunque lamentan que se está a años luz de conseguirlo “por carencias en la red de carriles bici, pero fundamentalmente por una falta de concienciación tanto de conductores como de ciclistas”. Si llegáramos a ser ciudad de la bicicleta, no obstante, se ganaría en comodidad, seguridad, sostenibilidad… “no le veo ningún pero al uso de la bicicleta”, subraya un aficionado. El cambio de mentalidad, un buen plan de movilidad, eventos, cursos y ayudas para conseguir una bicicleta eléctrica “a largo plazo supondría un ahorro de muchos recursos públicos”, confiesan.
Otro dato más apuntado por este informe. Se ha demostrado que el 50% de los desplazamientos en coche en ciudades de Europa son para recorridos de menos de 5 kilómetros, asumibles para hacer en bicicleta. En Madrid, cinco kilómetros suponen ir de una parte a otra de la almendra central. El tiempo medio utilizado en esa distancia pedaleando se reduce a la mitad respecto al vehículo a motor, y el coste económico es de 5 céntimos frente a los 2,85 euros.

En la nueva Ley de Tráfico, aprobada recientemente, se ha querido proteger a conductores más vulnerables como los ciclistas. Los vehículos deben respetar una distancia mínima de 1,5 metros en los adelantamientos de ciclista o grupos de ciclistas, con una sanción de 200 euros por incumplimiento y retirada de seis puntos del carné. Asimismo, se ha establecido una multa de 200 euros por aparcar en carriles bici. Por su parte, los que van a dos ruedas deben en todo momento respetar la señalización existente, llevar casco protector en vías interurbanas, no usar cascos ni móvil, no pueden circular por aceras y zonas peatonales a no ser que esté expresamente señalizado y por la noche deben utilizar luces y prenda reflectante.

La bici como deporte o desahogo.- “Si no sales, parece que te falta algo”. Así lo confiesan muchos aficionados a la bici, sea de carretera o de montaña, conocido como mountain bike (MTB). Sin competir, solo por afición a la bici, se pueden llegar a hacer verdaderas locuras a ojos de cualquier ciudadano, aunque esto no tiene secretos, es tan sencillo como un entrenamiento frecuente, buena hidratación y alimentación, y a pedalear. El ‘gusanillo’ te puede picar a cualquier edad, por lo que la cabeza es fundamental a la hora de saber a dónde puede llegar cada uno. Porque pruebas ciclistas existen muchísimas y de todas las clases, formatos, colores y dineros. Pero una preparación adecuada acorde a la distancia a recorrer y a la capacidad individual es lo más importante a la hora de disfrutar sobre las dos ruedas. Así lo recomienda Ricardo García Rodríguez, presidente de la peña El Prado de Ciudad Real, dedicada a la bicicleta de carretera.

Personalmente, Ricardo comenzó a pedalear con bici de carretera a los 16 años y a sus 49 continúa con ello, “no sabría vivir sin ella, es como una parte de mí que llevo dentro”. Al año puede llegar a recorrer diez mil kilómetros y cada mes, sobre unos mil, con una cadencia de salidas de 4 días por semana mínimo.

Para el responsable de la peña, cualquier persona que le guste la bici puede formar parte de un club, pero aconseja una preparación mínima para poder aguantar el ritmo, “no recomiendo a nadie que nada más comprarse una bicicleta pretenda hacer 80 kilómetros”, hay que hacerlo de forma progresiva y entrenando poco a poco. Asimismo, previene contra aquellos que, televisada la Vuelta Ciclista a España o el Tour de Francia, salen buscando metas similares a las de estos profesionales, “ellos cuentan con una buenísima preparación, están en otra liga totalmente distinta a la de cualquier aficionado o amateur”.

Otro apartado importante es el mantenimiento de las bicicletas para uso deportivo. “Lo que quieras echarle”, confiesa Ricardo García, para el que un término medio estaría en los 300 o 400 euros anuales, pero aparte está la disponibilidad monetaria o el capricho de cada ciclista para cambiar ruedas, componentes, ropa, nutrición deportiva…, o para cambiar de bicicleta “que algunos realizan a menudo”.

La modalidad que adquirió mayor impulso a mediados de los años 80 y en los 90 fue la mountain bike. En el mundo existen pruebas muy exigentes como la Titan Desert por el desierto de Marruecos, que exigen una gran preparación y bolsillo. En total, son 645 kilómetros en 7 días y 7 noches, con 5.25 metros de desnivel y a un coste de más de 2.000 euros. Instituciones y empresas han visto en el ciclismo una forma de mejorar su imagen de marca, su posicionamiento en una actividad que está de moda, el impulso de corredores promesa o la aplicación de la bici como medio de transporte de toda la plantilla.

En nuestra provincia, la Diputación de Ciudad Real cuenta con el Circuito BTT Popular, con recorridos por diversos puntos de la provincia. Para este mes de junio están previstas rutas por Socuéllamos, Villanueva de los Infantes y Chillón. Esta competición provincial se retoma en septiembre por caminos de Carrión, Tomelloso y Piedrabuena. Toda la información, en www.circuitobttciudadreal.com. Otros municipios como Alcázar de San Juan, con la Titán de la Mancha en septiembre, o Gigantes en Ruidera, cuentan con una gran participación de corredores de toda España.

Texto: Oliva Carretero Ruiz. Fotos: Ayer&hoy, Luis Pardo