Las fiestas navideñas de este 2020 serán totalmente diferentes a lo que estábamos acostumbrados, como prácticamente todo lo que ha ocurrido durante este año tan complicado. Aunque todo es una gran incertidumbre y cambia de un día para otro, este año las típicas comidas y cenas multitudinarias en familia, con amigos, con compañeros de trabajo o los besos y los abrazos tendrán que esperar. Tampoco tenemos claro si podremos viajar entre comunidades para ver a nuestros seres queridos o simplemente volver al pueblo para reencontrarnos con nuestros familiares. Las diferentes actividades navideñas o las cabalgatas de Reyes donde se concentran multitud de personas también tendrán sus limitaciones de aforo o simplemente no se realizarán. Pero todo está en el aire, aún quedan varias semanas para la llegada de los días más especiales de las fechas navideñas.

Hablar de la Navidad es hablar de regalos, de árboles navideños, de belenes, de dulces, de felicitaciones, de luces navideñas, de villancicos, de optimismo, de generosidad, de esperanza, de paz, de alegría, de reuniones, de celebraciones… el espíritu navideño nos hace sentirnos más cercanos a los nuestros y nos hace sentirnos mejores personas. Pero, sobre todo, vemos nuestro reflejo de la infancia en los niños y niñas de hoy, donde la fantasía y la magia están presentes durante estos días.

Hasta el momento de redactar este reportaje todo es una gran incertidumbre respecto a cómo serán las navidades en este año atípico que estamos viviendo debido a la pandemia. Por lo tanto, todo lo que podamos hablar en este reportaje puede ser cambiante conforme se acerquen las fechas festivas más importantes como Nochebuena, Navidad, Nochevieja, Año Nuevo o el Día de Reyes, como decimos, todo es incertidumbre. Lo que sí es cierto es que este año las fiestas navideñas no serán, ni de cerca, a lo que estábamos acostumbrados.

El pasado mes de octubre, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, ya confirmaba que nos esperaban unos meses difíciles y una Navidad que no sería como la que estábamos acostumbrados a vivir. El escenario en el que nos encontramos hace más que evidente que no habrá reuniones multitudinarias, habrá que celebrarlas de una manera diferente.

Desde que comenzara la pandemia, hemos tenido que cambiar los besos, los abrazos y los diferentes gestos cariñosos -algo que se hace aún mucho más visible en fechas como estas- por la distancia social, las mascarillas, el gel hidroalcohólico y por la limitación de personas a la hora de reuniones en casa.

Aunque ya estamos metidos en el mes de diciembre, es pronto para saber de qué manera podremos celebrar estos días tan entrañables que se aproximan. Habrá que tirar de imaginación, pero sobre todo de sentido común, ya que la costumbre de reunirnos en familia los abuelos, los padres, los hijos, los tíos, los primos, los nietos, etc., de una manera multitudinaria en una misma casa tendrá que esperar.

Muchos son los factores que hacen que este año no podamos vivir unas navidades como las de otros años, empezando por que estamos inmersos en una segunda ola donde la curva no termina de bajar, contamos con restricciones que nos limitan a número máximo de personas o los cierres perimetrales entre ciudades, provincias y comunidades, sin contar, y ojalá no suceda, que los datos no mejoren y nos veamos en un nuevo confinamiento.

Y es que lo de viajar supone un hándicap para demasiadas familias, ya que muchas personas vuelven por estas fechas a sus pueblos de origen o muchos estudiantes que están fuera vuelven a casa. Los cierres perimetrales que se han decretado en estas últimas semanas pretenden controlar la propagación de la Covid-19 para así, intentar salvar, en la medida de lo posible, la Navidad. Pero nada es seguro aun, ya que existe mucha incertidumbre en el movimiento entre la población para estas fechas, ya que, sin un motivo justificado, muchas familias podrían pasar las fechas navideñas separadas. Otra de las limitaciones es el máximo de personas, estando en muchas regiones limitadas a seis, lo que obligará a muchas familias a estar separadas o renunciar a las celebraciones de siempre.

Por lo tanto, no tendría mucho sentido que se levantara la mano en ciertas limitaciones para estas fechas como reuniones de más personas, ni tampoco el reunirse con un grupo de amigos un día, otro día con los familiares, otro con los compañeros de trabajo… nos guste o no, de lo que se trata es que la situación mejore lo antes posible, y para ello, tendremos nuestras limitaciones en estas fechas. “Nunca hemos vivido una situación como esta y se hará muy extraño pasar de una manera diferente las comidas y cenas familiares sin nuestros seres queridos al lado” señala Juan Carlos Torres, uno de los entrevistados en nuestra sección del Termómetro. Otro de ellos, Gonzalo Navarro, indica que “el ambiente navideño en nuestras calles será mucho más frío, pero no nos queda otra que adaptarnos a lo que estamos viviendo”.

La realidad es que son momentos complicados y llevamos casi un año haciendo grandes esfuerzos para que la situación mejore, pero es importante saber que todos esos esfuerzos deben tener sus frutos, por lo que, no podemos echar a perder todo eso por unos días de “fiesta”. No significa que no podamos disfrutar de estas fechas tan entrañables, sino que, debemos adaptarlas a la situación actual. De hecho, tras la lectura de este reportaje, les invitamos a que lean nuestra firma invitada del mes, realizada por Esther Valero, periodista y bloguera, donde nos cuenta diferentes planes alternativos para poder realizar desde nuestras casas estas navidades.

 

Recomendaciones para nuestras comidas y cenas navideñas.- Además de las normas dictadas por el Gobierno y las autoridades sanitarias, si somos alguno de nosotros los que organizamos en nuestra casa alguna comida o cena familiar -sin olvidar el máximo de personas que el estado de alarma estipule o que exista una pequeña flexibilidad a la hora de poder juntarnos un mayor número de personas por parte de las autoridades- vamos a detallar una serie de recomendaciones recogidas por Juan José Ruiz, experto en la organización de eventos y reuniones, para que todos aquellos anfitriones e invitados se sientan lo más seguros posibles: Ventilar la casa antes, durante y después de la comida o cena, el lavado de manos de todos los asistentes al llegar a la casa, utilizar cubiertos y vajilla de un solo uso, es decir, de plástico o biodegradable, que sea una sola persona la que se encargue de servir, y por supuesto, no compartir comida ni bebida. Asimismo, es recomendable no alargar demasiado el evento, evitando lo máximo posible el contacto entre personas.

Pero, según señala Ruiz, “¿qué sucede si no nos atrevemos a realizar esa comida o cena en nuestra casa? Siempre tendremos la opción de elegir un restaurante donde se cumplen todas las medidas de seguridad e higiene. La única incógnita es la de si, para las fechas navideñas, el sector hostelero tendrá margen de maniobra con los horarios, ya que a día de hoy está limitado, sobre todo en el tema de las cenas”.

En cuanto a las comidas y cenas de empresa, la crisis sanitaria y económica de la Covid-19 hará que este tipo de celebraciones se vean también reducidas, más aún con la situación que muchos viven debido a los Ertes y que sufren muchas familias de nuestra sociedad, por lo que, “muchas empresas dejaran a un lado este tipo de celebración”. Sin embargo, “otros pueden ver en este año un aliciente más que razonable para que esta celebración sirva de motivación para jefes y empleados de cara a afrontar el futuro con optimismo”, concluye Ruiz.

 

Debemos ser conscientes de la situación.- Aunque todos deseemos reunirnos con esos familiares y amigos que tanto tiempo llevamos sin ver, tenemos que ser conscientes de la situación y quedar solamente con las personas habituales con las que tenemos contacto en nuestro día a día. “Debemos evitar esos acercamientos para procurar que ninguno de ellos ni nosotros mismos corramos ningún riesgo, tal vez así, esa maldita curva no vuelva a subir”, como señala Paula Tébar, estudiante de enfermería que ha vivido de cerca los peores meses de la pandemia.

Hemos pasado un confinamiento, donde las videollamadas han sido una buena opción a la hora de ver y hablar con nuestros seres queridos, por lo tanto, es la mejor idea para que nos juntemos todos, aunque sea de manera virtual, para charlar después de las comidas y cenas, desearnos una bonita Navidad, comernos las uvas juntos, hacer diferentes juegos en familia… en definitiva, “se trata de buscar alternativas a lo que estamos acostumbrados sin correr riesgos. Sin duda, es la mejor forma de poder estar entretenidos y de poder estar con los nuestros”, indica Daniel Moreno, otro de nuestros entrevistados.

Sin embargo, también existe otra parte no tan negativa para muchos, como por ejemplo “el no tener que aguantar a ese cuñado pesado en Nochebuena”, como señala Miguel Sánchez, otro de nuestros entrevistados al que no le gustan nada las típicas reuniones familiares. En este sentido, existen opiniones para todos los gustos, algunos desean que lleguen estas fechas para esas celebraciones de familia, de amigos o de empresa para pasar un rato divertido con los suyos, pero también los hay, como es el caso de Miguel, que este año estarán mucho más “cómodos” sin tener que aguantar a ese jefe o compañero que no soporta en la comida de empresa, a esa suegra criticona en la cena familiar o a ese cuñado molesto que le saca de quicio. Por eso, para muchas personas la situación que vivimos es una excusa perfecta para no juntarse, dejando de lado esa presión a la que muchas veces estamos sujetos por obligación al llegar estas fechas o, como señala otro entrevistado, Oscar Rivas, “simplemente no gustan o están sobrevaloradas”.

Pero las fiestas navideñas no son solo celebraciones familiares, compras, luces y demás, además están los diferentes actos religiosos que, también tendrán sus limitaciones de aforo en estas fechas. El sacerdote Manuel León Nieto señala a la Navidad como un sentido profundamente religioso, “no se puede perder la celebración de estas fechas desde el sentido cristiano”. Asimismo, indica que “es triste que este año la parte afectiva y de familiaridad se vea limitada a la hora de poder celebrar en familia estas fechas”. Pero las circunstancias mandan, “todos tenemos que poner de nuestra parte para que la situación que vivimos actualmente desaparezca lo antes posible asumiendo lo que nos dictaminan las autoridades sanitarias” añade. Este año la homilía diferirá un poco respecto a otros años, “tenemos que dar un mensaje de esperanza y optimismo a la gente, tenemos que confiar en Dios para que nos tienda su mano y volvamos a la normalidad lo antes posible”.

 

Iluminación en las calles, belenes y cabalgatas.- La esperanza de poder celebrar la Navidad, aunque sea de forma diferente, sobre todo por la ilusión que genera en los niños y niñas, también tiene su debate en lo referente a las luces y la iluminación navideña. Debido a la crisis económica que estamos viviendo, el pasado mes de noviembre cientos de usuarios promovían por las diferentes redes sociales la campaña con el hashtag #LucesNo, para que el dinero que se invierte por los ayuntamientos en las luces navideñas fuera destinado a hosteleros, autónomos y personas que están sufriendo esta crisis. Varios usuarios en las redes señalaban que “era innecesario despilfarrar ese dinero en iluminación navideña” o “mejor invertirlo en Sanidad y en quien lo está pasando mal”. En cambio, otros muchos usuarios criticaban esta iniciativa, ya que los sectores dedicados a la decoración y luces de Navidad también se verían perjudicados, “porque no es cuestión de dejar sin trabajo o ingresos a unos para dárselo a otros”, señalaban algunos. Asimismo, otras personas de las redes sociales veían bien que se iluminaran las calles, sobre todo para incentivar las compras navideñas en los comercios, y que, a su vez, repercutiera en el sector hostelero. La mayoría de los ayuntamientos iluminarán las calles de sus pueblos y ciudades, es más, en muchos casos incluso la han incrementado. Por tanto, y como otro de nuestros entrevistados de la calle nos decía, “el problema no es que haya iluminación navideña, el problema es iluminar las calles y no poder transitar por ellas porque estemos encerrados”.

Por otro lado, los tradicionales belenes y cabalgatas de los pueblos y ciudades también sufrirán cambios, y otros muchos, directamente no se realizarán para evitar las aglomeraciones, y por supuesto, nada de tirar caramelos. A día de hoy, todavía existe una gran incertidumbre al respecto, y en la mayoría de los casos no hay nada en concreto de cómo se realizará el Día de Reyes en un sitio u otro. Algunos consistorios apuestan por realizarlo en un lugar determinado limitando el aforo para que los más pequeños puedan ver, al menos de lejos, a los Reyes Magos. Otros en cambio, apuestan directamente por no realizar ningún tipo de evento pese al fiasco que pueda suponer para los niños y niñas, pero como comentamos anteriormente, todo es una incertidumbre y todo es muy cambiante de un día para otro. Respecto a los belenes, más de lo mismo, algunos ayuntamientos ha decidido suprimirlos, y otros en cambio, con restricciones y aforo limitado para la seguridad de todos.

 

Fase Temporal.- Esta situación es solamente temporal, aunque no sepamos aún la fecha exacta en la que volveremos a vivir como antes vivíamos, la normalidad a la que estábamos acostumbrados volverá. Dicho esto, debemos prepararnos mentalmente para estas fechas navideñas, sabiendo que serán atípicas y las viviremos con incertidumbre, pero si pensamos con la cabeza, y no con el corazón, como para otras muchas cosas hacemos, pronto llegarán tiempos mejores donde todos los sentimientos hacia nuestros seres queridos volverán a aflorar en forma de besos y abrazos. El sentimiento de nostalgia cuando se aproximan estas fechas puede transformarse en una especie de frustración para muchos, sobre todo si recordamos los años pasados donde celebrábamos estas fechas de otra manera, normal también, ya que el ser humano es muy emocional por naturaleza. Por tanto, nuestro cerebro juega un papel muy importante en este sentido, donde hay que intentar evitar que nuestro corazón saque sus emociones llegadas estas fechas, porque lo importante ahora es la salud, la nuestra y la de nuestros seres queridos.

En definitiva, no se trata de que no celebremos nada en estas fechas, al contrario, debemos seguir celebrando, pero de una manera distinta a la que estábamos acostumbrados, al menos en este año atípico. Más temprano que tarde, seguro que volveremos a lo de antes. Este año prima la responsabilidad de todos, para que así, las navidades del 2021 vuelvan cargadas de la ilusión y la magia de años atrás.

A fecha de la finalización de este reportaje, el Gobierno de España presentaba un plan para estas Navidades. Las novedades estaban en el toque de queda hasta la 1 de la madrugada para Nochebuena y Nochevieja y limitar las reuniones a seis entre personas no convivientes en esos días además del día de Navidad y Año Nuevo, donde se suelen celebrar las comidas y cenas más multitudinarias. Asimismo, se permitirán los viajes entre comunidades con la máxima precaución. Un plan que era presentado a las distintas Comunidades Autónomas, en el cual, la Comunidad de Madrid planteaba al Ministerio de Sanidad ampliar las reuniones familiares y sociales a un máximo de diez personas para los días 24, 25 y 31 de diciembre.

 

Test de antígenos masivos para unas navidades “tranquilas”

Las noticias sobre una posible vacuna frente a la Covid-19 cada vez son más alentadoras. Hemos pasado de tener una posible vacuna para mediados del 2021 a estar prácticamente en fechas próximas. Mientras tanto, la llegada de las fiestas navideñas supone una incertidumbre para todos. Hace unas semanas la Comunidad de Madrid anunciaba que quería poner en marcha una medida para realizar tests de antígenos gratuitos en las farmacias a todos los madrileños antes de Navidad para que pudieran ver a sus familias. El objetivo es, aunque no serán unas navidades normales, que haya más tranquilidad entre la población realizando test masivos para garantizar su seguridad y la de los suyos. No significa con ello que en estas fiestas vayamos a volver a una normalidad como la que teníamos antes de la pandemia, porque para estas fechas estará totalmente descartado el tema de fiestas multitudinarias, tendremos restricciones y toques de queda, pero sí que puede ser una buena manera de poder estar en contacto con los nuestros y, realizar tal vez, algunos actos navideños donde no exista mucha aglomeración de personas.

Si la propuesta prospera, muchas otras Comunidades Autónomas podrían poner en marcha estos tests masivos para la ciudadanía, ya que, aunque el mejor regalo para Navidad sería el tener una vacuna, como señalaba hace unas semanas el ministro de Sanidad, Salvador Illa, lo cierto es que habrá que tomar otra serie de medidas si queremos que las fiestas navideñas sean lo más normales posibles sin correr riesgos.

 

Alcázar de San Juan contará con más iluminación y un carnaval virtual

Alcázar de San Juan es otro de los municipios que este año ha incrementado el gasto en iluminación para estas fiestas navideñas para fomentar las compras en el pequeño comercio de la ciudad. Asimismo, en declaraciones de la alcaldesa, Rosa Melchor, se van a llevar a cabo una serie de iniciativas como el sorteo de 20 cheques por valor de 100 euros para gastar en el comercio local para estimular las compras en la ciudad y que la gente no tenga que desplazarse fuera, “cualquier cosa que se puede encontrar en Madrid, Toledo o Ciudad Real, se puede comprar en Alcázar con todas las garantías sanitarias” señala la alcaldesa.

Las diferentes celebraciones organizadas por el consistorio también se verán adaptadas a la normativa que existe de la Covid-19, cambiando el belén de ubicación o realizando una cabalgata de Reyes por todas las calles de la ciudad para que los niños puedan verlos desde sus ventanas y balcones y así evitar aglomeraciones. También habrá carnaval, aunque esta vez será de manera virtual.

 

Texto: Ayer&hoy

Fotos: Pixabay y Ayer&hoy