Ayer se presentó en el Pósito Real la primera edición del Camino del Quijote, una prueba cicloturista de resistencia que se celebrará este fin de semana y que aspira a convertirse en un referente provincial por su capacidad para unir deporte, patrimonio y promoción turística.
El alcalde de Campo de Criptana, Santiago Lázaro, ha destacado la importancia de esta iniciativa, que nace “en un lugar icónico, marcado por el paisaje de la Sierra de los Molinos y vinculado de forma universal al imaginario quijotesco”. Lázaro ha subrayado que la prueba “permitirá visibilizar la cultura, el patrimonio y los tesoros de nuestra tierra”, con dos recorridos de 360 y 420 kilómetros que atraviesan enclaves emblemáticos de la provincia. Asimismo, ha puesto en valor la inclusión del proyecto dentro del programa Legado Quijote de la Diputación de Ciudad Real y el impacto económico que generará en hostelería, comercio y pernoctaciones.
Por su parte, la vicepresidenta primera de la Diputación de Ciudad Real, María Jesús Pelayo, ha resaltado que el Camino del Quijote “es un proyecto con futuro, analizado técnicamente y financiado al 100% por la Diputación”, cuyo objetivo es atraer riqueza a los municipios mostrando su patrimonio y su potencial turístico.
El impulsor del proyecto, Manuel Cámara, ha explicado que el Camino del Quijote se articula en tres pilares:
- El evento anual, cuya primera edición tomará la salida este viernes 25 a las 12:30 horas desde el Cerro de la Paz.
- El camino permanente, disponible durante todo el año para cicloturistas que deseen recorrer la provincia y conocer sus pueblos, cultura e historia.
- El pasaporte del Camino del Quijote, documento que permitirá sellar hitos patrimoniales tanto durante la prueba como en visitas posteriores, fomentando que los participantes regresen y continúen descubriendo la provincia.
La edición inaugural contará con 84 participantes, procedentes de distintos puntos de España, incluidos ciclistas que completarán ambas modalidades. La prueba dispone de dos anillos circulares: 425 km en carretera y 365 km en gravel, con una ventana de 36 horas para completar el recorrido y un campamento base cedido por el Ayuntamiento de Valdepeñas. El formato, definido como “no race”, prioriza la experiencia y el conocimiento del territorio, obligando a los ciclistas a atravesar los municipios y empleando sistemas de geolocalización y códigos QR para el seguimiento del recorrido.

