Durante décadas, envejecer se asociaba con retiro, pasividad y dependencia. Hoy, el concepto de envejecimiento activo ha transformado esta visión: promover la salud, la participación y la autonomía se ha convertido en prioridad, tanto para los adultos mayores como para la sociedad en general. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el envejecimiento activo permite a las personas mayores “optimizar sus oportunidades de salud, participación y seguridad para mejorar su calidad de vida”.

En el pasado, envejecer se entendía principalmente como el retiro laboral y la dependencia familiar. La expectativa de vida era menor y la sociedad no ofrecía espacios ni programas para la participación de los mayores.


Con el tiempo, los avances en medicina, nutrición y políticas sociales cambiaron el panorama: la expectativa de vida aumentó, y con ella surgió la necesidad de mantener la autonomía y la participación de los adultos mayores.


Hoy, el envejecimiento activo es un enfoque global que promueve la independencia, la movilidad, la educación y la integración social. Esta transformación ha sido especialmente notable en países de América y Europa, donde los programas de educación para mayores, actividades culturales y deportivas y el voluntariado han ganado protagonismo.


El envejecimiento activo, un concepto promovido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), busca maximizar la calidad de vida de las personas mayores. Este enfoque reconoce que los adultos mayores pueden -y deben- seguir siendo protagonistas de su vida y de su comunidad.


El envejecimiento activo se basa en la idea de que la edad no limita la capacidad de una persona para mantenerse activa, aprender y contribuir a la sociedad. Sus pilares fundamentales son: Salud; mantener el bienestar físico y mental a través de hábitos saludables, actividad física y atención médica preventiva. Participación; involucrarse en actividades sociales, culturales, cívicas y económicas. Seguridad; protegerse frente a riesgos físicos, económicos y sociales. Aprendizaje continuo; acceder a nuevas experiencias y educación a lo largo de la vida. La OMS subraya que estas oportunidades no solo benefician a los mayores, sino a toda la comunidad, promoviendo sociedades inclusivas y solidarias.

Happy beautiful smiling senior woman in sports clothes running on a city street during her outdoor fitness workout in the summer. Old age, healthy lifestyle, exercise concept


Los adultos mayores participan en una amplia variedad de actividades que fomentan su bienestar físico, mental y social: Ejercicio físico; caminatas grupales, gimnasia, yoga, natación o baile. La OMS recomienda al menos 150 minutos de actividad física moderada por semana. Educación y aprendizaje; talleres de arte, música, idiomas, informática y alfabetización digital. Mantener la mente activa previene problemas cognitivos y fortalece la autoestima. Participación social; voluntariado, clubes de lectura, actividades culturales y participación en asociaciones comunitarias. Estas actividades disminuyen la soledad y refuerzan el sentido de pertenencia. Emprendimiento y trabajo activo; algunos mayores crean negocios, comparten conocimientos profesionales o desarrollan nuevas pasiones que generan ingresos.


Según la OMS, se espera que el número de personas mayores de 60 años se duplique, alcanzando los 2.100 millones en 2050. También señala que las personas activas física y socialmente presentan menos riesgos de enfermedades cardiovasculares, diabetes y deterioro cognitivo, y que, la participación en actividades sociales y educativas incrementa la satisfacción vital y la independencia de los adultos mayores.


Estos datos refuerzan la importancia de políticas públicas que promuevan entornos accesibles, programas de educación y oportunidades de participación social.

Couple old mature people on the sand at the beach sitting enjoying drink juice and living the moment

Los mayores de Ciudad Real, protagonistas de un nuevo modelo de bienestar.- En los últimos años, Castilla-La Mancha ha consolidado una de las redes públicas de centros y servicios para mayores más amplias del país. En la provincia de Ciudad Real, esa apuesta se traduce no solo en cifras de inversión y programas, sino en la transformación de la propia concepción de lo que significa envejecer.


Atrás quedaron los “hogares del jubilado” concebidos únicamente como espacios de reunión y ocio básico. Hoy los Centros de Mayores son lugares vivos, democráticos y participativos, donde cada socio elige a sus representantes y se diseñan actividades que abarcan desde la cultura hasta la tecnología. En ellos, la convivencia y la fraternidad se convierten en valores tan importantes como los talleres de memoria o las rutas de senderismo.


La provincia cuenta con 17 centros de titularidad autonómica, a los que se suman los gestionados por ayuntamientos. En total, más de 40.000 personas participan en alguna de las iniciativas que se ofertan. Lo más valioso es el ambiente que se crea: amistades nuevas, apoyo mutuo o compartir la vida cotidiana.


La vida en estos centros es un reflejo de la diversidad y vitalidad de sus usuarios. Lectura, senderismo, talleres de memoria, gimnasia adaptada, encuentros de convivencia y hasta iniciativas de voluntariado intergeneracional.


Uno de los programas con mayor aceptación es el turismo social. Nació con una idea sencilla: llevar a grupos de mayores a conocer el mar, una experiencia inédita para muchos en su momento, y hoy las propuestas incluyen viajes nacionales e incluso al extranjero. A ello se suman el termalismo social en balnearios de la región, las rutas de senderismo, que combinan ejercicio físico con la puesta en valor del patrimonio natural de la provincia, los talleres de memoria o las actividades de bienestar físico.


La llegada de la generación del “baby boom” a la jubilación ha supuesto un reto adicional. Se trata de personas que han vivido un fuerte desarrollo social y económico, con mayor nivel educativo y más expectativas de participación. Esa diferencia se nota en la demanda de actividades y en el uso de la tecnología. Esta nueva realidad obliga a diseñar actividades más variadas, combinando la tradición con propuestas innovadoras.


Si en las ciudades los Centros de Mayores son importantes, en el medio rural lo son, si cabe, aún más, ya que en muchos pueblos pequeños son el principal punto de encuentro social. Allí se organizan desde talleres hasta celebraciones que rompen el aislamiento y refuerzan el tejido comunitario. En zonas donde el envejecimiento es más acusado, estos espacios cobran un valor añadido.


Más allá del ocio, también hay recursos para quienes requieren apoyos específicos. La ayuda a domicilio, los Centros de Día y las Residencias forman parte de un engranaje destinado a garantizar que cada persona reciba el apoyo que necesita en función de su situación. Especialmente relevante es el programa “SEPAP-MejoraT”, que desde 2016 trabaja con personas en fases iniciales de dependencia para retrasar su evolución o incluso revertirla.

¿Qué es el “SEPAP-MejoraT”?.- El “SEPAP-MejoraT” es uno de los programas más aplaudidos y valorados por asociaciones, colectivos, entidades, instituciones y organismos que defienden y promueven el envejecimiento activo y saludable en Castilla-La Mancha. Sus siglas significan Servicio de Promoción de Autonomía Personal, fue puesto en marcha por el Gobierno castellanomanchego en 2016 y su gran objetivo es, en palabras de la directora del Centro de Respiro Alöis Alzheimer de Ciudad Real, Inés Campillo, mejorar la calidad de vida, las capacidades y oportunidades del individuo, por lo que se incide especialmente en tres aspectos: ralentizar el deterioro cognitivo, evitar el aislamiento social, y estimular física y mentalmente a las personas mayores beneficiarias. La Viceconsejería de Promoción y Autonomía dependiente de la Consejería de Bienestar Social es el organismo directamente responsable. Se trata, como aclara Campillo, de un servicio gratuito vinculado a la Ley nacional de Dependencia, en vigor desde 2007.


A este proyecto del “SEPAP-MejoraT”, que en 2025 dispone de una financiación de 7,3 millones de euros y del que se benefician ya más de 5.000 personas en nuestra región, se pueden adherir mayores con grado I o dependencia moderada, es decir, aquellos que aún conservan cierta autonomía, aunque necesitan ayuda en tareas básicas al menos una vez al día y no tienen diagnosticado un deterioro cognitivo, según recoge la Ley mencionada.


Fuera del programa “SEPAP-MejoraT”, la Ley recoge el grado II o dependencia severa, por la que la persona precisa ayuda varias veces al día, pero no necesita apoyo constante; y el III se reserva a grandes dependientes, donde se necesita atención continua y total supervisión por la pérdida de autonomía física, mental o cognitiva. Un equipo de Dependencia de Bienestar Social reconoce el grado de cada individuo, a través de indicadores de movilidad, nivel intelectual y aislamiento social, que lleva aparejado una serie de prestaciones y servicios y, por ende, una mejor calidad de vida. De ahí la importancia, a juicio de Campillo, de solicitar la valoración por parte de Bienestar Social cuando el entorno familiar detecte ciertas carencias o deterioro cognitivo. Advierte que el paso de un grado a otro superior, proceso conocido como revalorizar el grado, conlleva una nueva valoración técnica tras haber detectado unos cambios significativos en la persona, desorientación espacial y temporal, olvidos importantes de cosas o nombres, o formular preguntas de forma insistente y repetitiva.


En el caso concreto del Alöis Alzheimer, la cartera de servicios del “SEPAP-MejoraT” se concreta en sesiones, durante tres días a la semana, de actividades de socialización (asistencia a la fiesta de La Pandorga, visita a la Virgen del Prado en fiestas, convivencias en el barrio del Pilar…); rehabilitación funcional, estimulación cognitiva y psicoterapia para lo que se ha autorizado un equipo cualificado de cuatro profesionales de Psicología, Fisioterapia, Terapia Ocupacional y Logopedia.


Inés Campillo insiste en el DERECHO de cualquier persona mayor, independientemente de cuál sea su situación, de solicitar la dependencia para poder acogerse a iniciativas “tan maravillosas” como el “SEPAP-MejoraT”. En Ciudad Real, se pueden informar y/o solicitar en los Servicios Sociales del Ayuntamiento, en la Delegación Provincial de Bienestar Social o a través de la Sede Electrónica de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.


En el centro mencionado, en febrero de 2017 se aprobaron 20 plazas. A diario, cada usuario es trasladado a las instalaciones de Alöis Alzheimer para el desarrollo de las diferentes actividades encaminadas a la ralentización del deterioro cognitivo, “tienen que levantarse, arreglarse, se relacionan con otras personas, están activos durante todo el día…; no es que vayan a vivir más años o durante más tiempo, pero sí que van a mejorar en calidad de vida y en participación en la sociedad”, puntualiza Inés Campillo.


En el plano más técnico, la evaluación periódica arroja muy buenos resultados, “sólo con verlos aprecias lo positivo del “SEPAP-MejoraT”, las personas acogidas a este programa en nuestro centro se les ve bien, llenos de vida; además, han hecho piña, cuando hay un cumpleaños traen las tartas y todo lo necesario para celebrarlo; son de profesiones dispares: maestro, funcionario, ama de casa… pero se llevan muy bien entre ellos; incluso han creado rutinas muy buenas al dialogar con el nutricionista sobre las dietas más saludables”.


En definitiva, el “SEPAP-MejoraT” es, para Inés Campillo, un proyecto que funciona, “el dinero recibido es aprovechado al 100%, ya que el mero hecho de poder estar activo física, mental y socialmente favorece el envejecimiento activo y saludable, y evita los problemas de demencia”.

Aprender sin límites: Programa Universitario “José Saramago” 50 plus.- En la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) existe un espacio pensado para quienes creen que nunca es tarde para aprender. El Programa Universitario “José Saramago” 50 Plus está dirigido a personas mayores de 50 años que buscan disfrutar del estudio, ampliar sus horizontes y mantenerse activas tanto intelectual como socialmente. Con más de 1.200 estudiantes inscritos en el curso 2024/2025 y un total de 16.000 participantes a lo largo de sus 25 años de historia, este programa se ha consolidado como un referente en educación para adultos.


La propuesta va más allá de lo académico. Responde a necesidades sociales, educativas, demográficas y económicas, y fomenta actividades que promuevan la interacción entre generaciones, creando un verdadero espacio de encuentro y enriquecimiento mutuo.


Lo que hace único a este programa es su accesibilidad: no se requieren títulos previos ni pruebas de acceso. Solo hace falta interés, curiosidad y ganas de participar en nuevas experiencias. Los estudiantes se convierten en agentes activos del desarrollo cultural, científico y social de su entorno, contribuyendo al tejido comunitario mientras crecen personalmente.


El programa ofrece un enfoque educativo completo, dividido en ciclos que se adaptan a los intereses y ritmos de los participantes. Ciclo Específico: Tres años de formación que incluyen materias de ciencias, artes, humanidades, ciencias de la salud y ciencias sociales y jurídicas; Ciclo Actualizado: Una vez finalizado el ciclo específico, los estudiantes pueden permanecer indefinidamente en este ciclo, donde los contenidos se renuevan cada año; Ciclo Integrado: Compatible con el Ciclo Actualizado, permite cursar asignaturas regulares de la universidad y asistir a conferencias, ofreciendo un vínculo directo con la vida académica tradicional.
Además de los cursos, el programa incluye talleres, seminarios, actividades asociativas y proyectos de investigación, brindando un abanico completo de posibilidades para aprender y participar. La UCLM confía en que los participantes se sientan motivados y encuentren en esta oferta educativa no solo conocimiento, sino también un espacio de crecimiento personal y social.


El Programa “José Saramago” 50 Plus demuestra que la educación no tiene edad, y que las ganas de aprender y compartir experiencias pueden abrir nuevas puertas en cualquier etapa de la vida.

Digitalización de las personas mayores.- En un mundo cada vez más conectado, la digitalización de las personas mayores se ha convertido en otro de los pilares de la nueva etapa, con grandes inversiones en dispositivos y pantallas interactivas para los centros. Pero la verdadera transformación se produce gracias a asociaciones como Inciso o la Asociación de Voluntarios de Informática de los Centros de Mayores de Castilla-La Mancha (AVICEMCAM), y a voluntarios que acompañan a los mayores en sus primeros pasos con el móvil o el cajero automático.


Ambas entidades han tejido una estrecha colaboración destinada a derribar barreras digitales y sociales, impulsando un envejecimiento activo e inclusivo con varios proyectos. En este marco, los voluntarios de AVICEMCAM aportan su experiencia en alfabetización digital, mientras que las personas con discapacidad contribuyen con sus conocimientos en accesibilidad cognitiva. La suma de esfuerzos no solo permite mejorar las competencias tecnológicas de los participantes, sino que también fomenta la creación de vínculos personales y comunitarios. Gracias a este trabajo conjunto, se ha logrado no solo reducir la brecha digital, sino también tender puentes entre colectivos tradicionalmente marginados, como los mayores con discapacidad intelectual, y crear espacios de convivencia en igualdad.


AVICEMCAM nació en 2004, en el Centro de Mayores de Alcázar de San Juan, como iniciativa para promover la alfabetización digital entre la población mayor. Su principal finalidad es reducir la brecha digital entre personas mayores, fomentando su autonomía, autoestima y participación social. Lo hace facilitándoles el manejo de ordenadores, dispositivos móviles y otras herramientas digitales. Es un ejemplo notable de cómo el voluntariado digital puede transformar la vida de personas mayores, fomentando su inclusión, bienestar emocional y participación activa en la sociedad contemporánea. Con más de 118 socios en 16 centros, su labor desde 2004 continúa siendo clave para derribar barreras tecnológicas y promover una vida más conectada e independiente para nuestros mayores.

La vejez ya no es sinónimo de limitaciones.- Todas estas iniciativas configuran un ecosistema en el que las personas mayores no son vistas como sujetos pasivos de cuidados, sino como protagonistas activos de la vida social. Más allá de cifras y programas, lo que está cambiando es la mirada hacia la vejez. Los mayores no son solo receptores de cuidados, sino ciudadanos con voz, experiencia y capacidad de aportar.


En definitiva, Ciudad Real está construyendo un modelo donde envejecer no es retirarse de la vida social, sino integrarse en ella de otra manera. Una nueva edad dorada que se escribe día a día en cada taller, cada viaje, cada conversación compartida en los Centros de Mayores de la provincia.


El envejecimiento activo representa un cambio de paradigma: la vejez ya no es sinónimo de retiro y limitación, sino de participación, aprendizaje y contribución. La sociedad moderna reconoce que los adultos mayores no solo tienen derecho a vivir con salud y dignidad, sino que son actores clave en sus comunidades.


Con un enfoque integral, el envejecimiento activo no es solo una meta personal, sino un compromiso colectivo que transforma la vejez en una etapa de plenitud y realización.

———————————————————————————————————————————————————————————————-

Entrevista a Eulalio Díaz-Cano, Delegado Provincial de Bienestar Social en Ciudad Real

“En el ámbito del envejecimiento activo, los Centros de Mayores tienen un papel central con actividades físicas, de ocio y sociales”

Pregunta.- ¿Con cuántos Centros de Mayores cuenta actualmente la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha en la región y en la provincia de Ciudad Real?
Respuesta.-
En Castilla-La Mancha existen 53 Centros de Mayores de titularidad autonómica, de los cuales 17 están en la provincia de Ciudad Real. A ellos se suma la red de centros municipales, con cuya financiación colaboramos desde la Junta. Actualmente hay unos 128.000 socios en la región y 40.600 en la provincia: 22.500 mujeres y 18.100 hombres. Es un volumen muy relevante que garantiza presencia en las principales localidades.


P.- ¿Cuáles son las líneas prioritarias de actuación de la Junta en relación con las personas mayores?
R.-
Trabajamos en dos grandes ejes: por un lado, el envejecimiento activo, fomentando la autonomía personal y previniendo la dependencia; y por otro, la atención a la dependencia en sus diferentes grados, mediante servicios adaptados a cada necesidad.


P.- ¿Qué recursos concretos se ponen a disposición de los mayores?
R.-
En el ámbito del envejecimiento activo, los Centros de Mayores tienen un papel central con actividades físicas, de ocio y sociales. También contamos con programas como “SEPAP-MejoraT”, un programa pionero que desde 2016 ayuda a retrasar o revertir la dependencia incipiente. Cuando la situación requiere más apoyos, ofrecemos desde ayuda a domicilio -en colaboración con los ayuntamientos- hasta Centros de Día y Residencias con unos cuidados de calidad que se adapten a sus necesidades.


P.- ¿Qué peso tiene el envejecimiento activo dentro de la política social de la Junta?
R.-
Es fundamental. Nos encontramos con la llegada a la jubilación de la generación del “baby boom”, que tiene inquietudes diferentes a las de sus predecesores. Nuestro reto es adaptar actividades y programas a esa nueva realidad, incorporando además la tecnología como herramienta cotidiana.


P.- ¿Qué importancia tiene el área de Bienestar Social en mejorar la calidad de vida de los mayores?
R.-
Muchísima. Queremos acompañar en todas las etapas: desde quienes buscan ocio al jubilarse, hasta quienes necesitan cuidados especializados. Los Centros de Mayores ofrecen programas culturales, viajes dentro y fuera de España, actividades deportivas y de naturaleza, o talleres de memoria. Y para quienes desean permanecer en su hogar, está la ayuda a domicilio; mientras que para personas con deterioro cognitivo o necesidades especiales, disponemos de Centros de Día y Residencias. El objetivo siempre es el mismo: calidad de vida y respeto a la voluntad de cada persona.


P.- ¿Qué programas destacan en el fomento del envejecimiento activo?
R.-
Los talleres del bienestar, centrados en la actividad física; las rutas senderistas, que permiten conocer enclaves de la provincia y fomentan la convivencia; los talleres de memoria que se adaptan a cada persona; o el turismo social, que comenzó ofreciendo la posibilidad de conocer el mar y hoy incluye viajes al extranjero. También tenemos programas de termalismo social en balnearios de la región. En definitiva, actividades culturales, turísticas, deportivas, formativas, de nuevas tecnologías, etc.


P.- ¿Cómo valoran las personas mayores la acogida de estos programas?
R.-
Muy positiva. Cuando la gente los conoce, participa y repite. Generan ambientes agradables, de convivencia y fraternidad. Nuestra misión es que cada año lleguen a más personas y mejoren en calidad.


P.- ¿Se nota diferencia en la participación entre el medio rural y el urbano?
R.-
Proporcionalmente hay más participación en municipios pequeños que en ciudades grandes. Los lazos son más estrechos en entornos rurales, pero nuestro objetivo es que todos, vivan donde vivan, tengan las mismas oportunidades para envejecer activamente y recibir atención.


P.- ¿Qué papel juegan los Centros de Mayores en este proceso?
R.-
Son fundamentales. Han evolucionado, pasando de ser lo que se denominaba “hogar del jubilado” hasta convertirse en espacios democráticos, participativos y abiertos, con estatutos y consejos de mayores elegidos por los socios. No solo ofrecen actividades, también canalizan propuestas y demandas hacia la administración.


P.- ¿Se están renovando los Centros de Mayores en la provincia?
R.-
Sí. Aprovechando los fondos europeos, desde la pasada legislatura se invirtieron 3,6 millones de euros en obras de adaptación y modernización en centros como Valdepeñas, Alcázar de San Juan o Almagro. Ahora mismo está en licitación la climatización del Centro de Mayores 1 de Puertollano, con 400.000 euros de inversión, una actuación demandada directamente por los socios. Es un esfuerzo constante de renovación y mejora.


P.- ¿Con qué entidades colaboran para ampliar la oferta de servicios?
R.-
Trabajamos y colaboramos con ayuntamientos, asociaciones, entidades privadas e instituciones. Con los consistorios financiamos servicios como residencias, centros de mayores o programas de envejecimiento activo. La última convocatoria de colaboración con asociaciones se cifra en unos 3 millones de euros. También colaboramos con la Universidad de Castilla-La Mancha a través del programa José Saramago, que permite a personas mayores acceder a formación universitaria.


P.- ¿Cómo evalúan el impacto de estas políticas?
R.-
Muy positivo. En los últimos diez años hemos incrementado un 44% la financiación destinada a mayores, pasando de 252 millones de euros a 363 millones en 2025. Es una muestra de la apuesta de la Junta por mejorar servicios y recursos, aunque siempre con el compromiso de seguir avanzando.


P.- La tecnología ya es parte de nuestra vida diaria. ¿Cómo se está incorporando en la atención a mayores?
R.-
Hemos invertido 7 millones de euros en la región con el programa de Autonomía Digital, dotando a los centros de tablets y pantallas digitales. Pero lo esencial es su uso, y ahí contamos con voluntarios y asociaciones como AVICEMCAM, o entidades como Inciso que imparten cursos adaptados a todos los niveles. También colaboramos con la Fundación La Caixa. La idea es reducir la brecha digital y que los socios y socias de los Centros de Mayores puedan desenvolverse en tareas cotidianas como manejar un cajero, pedir una cita médica o comunicarse con sus nietos a través del móvil.


Texto: Juan Diego García-Abadillo. Fotos: Ayer&hoy